Edificio de servicios científico-tecnológicos del Campus de Gijón

Dos piezas paralelas separadas por un gran patio acristalado y pensadas para posibles ampliaciones

Nuestra propuesta para el proyecto de Centro de Servicios Científico-Tecnológicos del Campus de Gijón se basa en dos ideas fundamentales. La primera nace de la concepción del lugar y su proceso de adaptación topográfica. La segunda, de un sentido de lo eficaz. Eficacia que tiene que ver tanto con la premura con la que ha de ejecutarse el proyecto como con el hecho, estrictamente funcional, de que el edificio resultante puede ser susceptible de una variación programática a lo largo de la vida del centro, e incluso de una ampliación.

El edificio se compone de dos piezas paralelas separadas por un gran patio acristalado. La primera pieza está situada dando frente a la calle principal de acceso al campus, más estrecha, y contiene el acceso y la administración del Campus, así como todos los usos que pudieran calificarse como usos “sirvientes” a las funciones de los talleres y principales del edificio (control, administrativa, servicios e instalaciones en subsuelo). La segunda, orientada al norte, incorpora los usos de los dos talleres de manera que los mismos puedan dividirse o sumarse en función de los distintos requerimientos que cada coyuntura exija.

Ambas piezas quedan comunicadas por un paso que atraviesa el suelo ajardinado poblado de árboles. El recorrido de llegada hasta la puerta de acceso pasa por un espacio exterior, cubierto en una parte y descubierto en otra, en donde el propio edificio abraza una serie de árboles de porte alto y vigor pequeño o mediano y de tipo caducifolio. Las salas comunes del Centro de Empresas, piezas importantes al menos desde un punto de vista cualitativo, ocupan una posición relevante en la planta primera del edificio con vistas cercanas, casi pegadas, sobre los árboles de la plaza de acceso y a su misma altura. El verde se introduce pues en el edificio transformando las vistas desde los espacios comunes de la planta primera.

Hormigón, policarbonato, vidrio y u-glass

La construcción aparece como una secuencia de tres piezas adaptadas a la topografía y la geometría de la parcela, donde los texturados muros de hormigón dialogarán marcando un contraste con los ligeros muros revestidos de planchas de policarbonato, vidrio y u-glass, que son los materiales que definen la imagen final del edificio.

La solución adoptada se traduce igualmente en un sistema constructivo lógico. La premura de la construcción nos aconseja desarrollar un sistema de estructuras basado en el hormigón prefabricado y en la construcción ligera y seca. El diseño de las naves y su colocación entre sí permiten su fácil ampliación en el sentido longitudinal de la nave o mediante nuevas naves adosadas a las propuestas, todo ello mediante un sistema de ocupación de la parcela con un máximo aprovechamiento de su superficie.

Las instalaciones, dada la naturaleza del uso y su posible variación, serán en su mayor parte vistas. Atendiendo a los condicionantes que fueron impuestos en el pliego del concurso, según los cuales es necesario conseguir una calificación energética “B” o superior, se propone una caldera de biomasa que conjuntamente con la instalación de paneles solares en cubierta, le dará al edificio la categoría de “sostenible” desde el punto de vista energético. Ninguno de los dos sistemas, biomasa o solar, produce CO2, con lo cual la contaminación energética del edificio será nula. La colocación de la caldera se sitúa en el centro del edificio, lo que propicia un ahorro en tuberías y conexiones para futuras ampliaciones.